ADELANTAR LAS ELECCIONES.
MAS CERTIDUMBRE POLITICA Y
MAS INCERTIDUMBRE ECONOMICA.
Entramos en campaña electoral y así estaremos por los próximos 90 días. SI bien los candidatos tienen tiempo hasta el 9 de mayo de nominarse, no hay tiempo para que se construyan candidatos y los que están serán los que participen y las variaciones en las encuestas, si bien siempre algo puede suceder en Argentina, ya no serán demasiadas. Es decir a lo sumo en 45 días tendremos candidatos y posiblemente una aproximación a los resultados electorales.
Esto nos puede poder decir que el adelantamiento de las elecciones en poco tiempo nos dará mayores certidumbres políticas, pero esto se traslada a certidumbres económicas y la respuesta es NO.
Si las elecciones se hubieran hecho en octubre habría dos certezas. La primera es que la situación económica Argentina iba a estar peor, por su lento pero sistemático deterioro y en segundo lugar que la oposición tenia más tiempo para estructurarse y el oficialismo para seguir perdiendo adherentes. Por lo tanto la jugada de adelantar las elecciones tiene un fuerte trasfondo político.
Pero el adelantamiento al 28 de junio afecta las decisiones económicas. Como todo proceso electoral, los agentes económicos por principio esperan a ver que pasa con los resultados, es decir que decisiones que están por tomarse, de inversión, de empleo, de endeudamiento, normalmente se suspenden hasta que se sepa el nuevo escenario electoral, ya que tanto sea por la continuidad o por el cambio, se ve que reglas políticas vigentes pueden llegar a consolidarse o modificarse.
Pero el problema mayor surge si la incertidumbre es mayor independientemente del resultado electoral. Pensemos juntos: supongamos que Néstor Kirchner gana la elección, entonces el enfrentamiento con el campo se va a agudizar y por lo tanto la situación económica va a empeorar o dado que triunfó y se consolido, buscara una salida del conflicto con mayores márgenes de poder?. Supongamos que pierde Néstor Kichner, y descartando que no pase lo que sugirió de manera irresponsable el líder piquetero Pérsico, sabrá gobernar con minoría en las cámaras? O habrá incesantes peleas entre el ejecutivo y el parlamento? SI esto es así, entonces la situación económica también puede empeorar o quizás se acerquen momentos de consensos y los conflictos disminuyan.
Cada uno tiene su escenario, el problema es que de ambos resultados no hay grandes certezas y por lo tanto la incertidumbre económica aumenta. Pero esto no es neutro, porque evidentemente cuando la gente se asusta, la economía se frena.
Hasta el 28 de junio.
Cualquier gobierno en Argentina sabe que si el dólar se dispara pierde las elecciones. Sabe que tiene que pagar los sueldos en tiempo y que la inflación no puede dispararse. El desempleo no tiene que crecer de manera abrupta. Todas estas variables económicas son totalmente controlables por el gobierno. El BCRA tiene reservas mas que suficientes, todavía hay superávit fiscal y se les puede dar una mano a las provincias gracias a los recursos de la privatización de las AFJP, dada la menor actividad económica la inflación no es problema y nunca el desempleo se dispara y menos en 90 días.
Por lo tanto las variables están controladas y dan mayor certidumbre en el corto plazo. La preocupación es el después y aquí el horizonte da para la imaginación de cualquiera.
Estrategias defensivas
La mayor incertidumbre post 28 de junio, hace que la gente se prepare por las dudas ante el peor escenario, ayudando, con esa conducta, que efectivamente se produzca ese peor escenario. Pero, es entendible, que es lo que puede hacer cada uno de nosotros con la historia de crisis económicas en Argentina, sino tratar de salvarse. No hay estrategia colectiva, solo salidas individuales y este es el problema.
Esta conducta defensiva, va a hacer mayor presión al mejor mecanismo de defensa. El dólar es para el argentino medio, que si a todo esto le sumamos la amenaza de productores agropecuarios de vender solo lo necesario de soja, puede complicar el panorama cambiario. Si la oferta se resiente y la demanda crece, es obvio que el único actor que puede para la suba es el BCRA, pero ese desgaste, no se puede sostener mas allá del 29 de junio y luego, entonces la regla va a ser otra y o mas probable es que algunas variables ya no tengan tanta voluntad de defender.
Esto significa que si el gobierno no desea tener serias complicaciones económicas, el discurso posterior a las elecciones, independientemente del resultado, puede calmar o inflar los miedos e incertidumbres. Hace tiempo que la política no tiene tanta influencia sobre la economía en el corto plazo.
Certidumbre es la clave
La clave del proceso electoral es justamente que los candidatos, los de mayores chances de ganar logren plantear escenarios que den mayores certidumbres y no incertidumbres. Tratar de entender que estamos en el medio de un escenario internacional muy adverso que amerita la sensatez que se debe tener para bajar niveles de confrontación y agresión. SI esto no se logra, lo cual es muy probable, la incertidumbre económica del día después va a crecer y eso es algo de lo que nos podemos arrepentir.
Deberíamos tratar de lograr tener más incertidumbres políticas (quien gana, la calidad de nuestros representante, los equilibrios de poderes) y más certidumbres económicas, que más allá de los discursos es la única forma de lograr sacar de la pobreza y la marginalidad a todos los argentinos.